¿Cuánto tiempo aguanta una persona sin dormir? - Encuentra Colchón

¿Cuánto tiempo aguanta una persona sin dormir?

Actualizado en enero 2024

Revisado por: Dra. Carla Estivill, especialista en medicina del sueño

Escrito por: Dra. Clara Muñoz, investigadora y biomédica

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Metodología

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Todos hemos tenido esas noches en las que, ya sea por trabajo, estudio o simplemente una buena serie en televisión, hemos sacrificado horas de sueño. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuánto aguanta una persona sin dormir? No estamos hablando de una noche en vela, sino de días, incluso semanas.

El sueño, ese estado en el que nos sumergimos cada noche, no es un simple capricho de la naturaleza, sino una necesidad vital. A lo largo de este artículo, nos adentraremos en los misterios del sueño, descubriendo los límites del cuerpo humano y las consecuencias de no atender a esta llamada natural.

La esencia del sueño

El sueño es una de las funciones biológicas más esenciales y, a la vez, más misteriosas del ser humano. Aunque a menudo lo damos por sentado, dormir es una actividad que ocupa aproximadamente un tercio de nuestras vidas. Pero, ¿por qué es tan crucial para nuestra existencia?

Importancia del sueño para la salud humana

El sueño no es solo un período de descanso para nuestro cuerpo y mente. Es un proceso activo y complejo que desempeña funciones vitales en nuestra salud y bienestar.

Durante el sueño, nuestro cuerpo trabaja para mantener el equilibrio de muchos sistemas esenciales, desde el sistema inmunológico hasta el sistema nervioso. Es el momento en que el cerebro procesa y consolida los recuerdos, regula las emociones y recarga las «baterías» para el día siguiente.

Sin un sueño adecuado, nuestra capacidad para pensar, reaccionar, aprender y comunicarnos se reduce drásticamente.

¿Cuántas horas de sueño son realmente necesarias?

La cantidad de sueño que necesita una persona varía según la edad, el estilo de vida y la salud general.

Por ejemplo, mientras que un recién nacido puede necesitar hasta 17 horas de sueño al día, un adulto promedio se beneficia de 7 a 9 horas.

Sin embargo, más allá de la cantidad, la calidad del sueño es igualmente crucial. No se trata solo de cuántas horas pasamos en la cama, sino de cuán profundo y reparador es ese sueño. Un sueño interrumpido o ligero puede no ofrecer los mismos beneficios que un sueño profundo y continuo.

Por lo tanto, es esencial prestar atención no solo a cuánto dormimos, sino también a cómo dormimos.

Récords históricos de privación del sueño

A lo largo de la historia, ha habido individuos que, ya sea por curiosidad, desafío o circunstancias inusuales, han intentado descubrir cuánto tiempo puede una persona permanecer despierta. Estos intentos, aunque fascinantes, también han arrojado luz sobre las serias consecuencias de la privación del sueño.

Randy Gardner: El adolescente que desafió al sueño

En 1965, un joven llamado Randy Gardner se propuso un desafío extraordinario: establecer un récord mundial al permanecer despierto el mayor tiempo posible. Con la ayuda de sus amigos y bajo la supervisión de profesionales médicos, Randy logró permanecer despierto durante 264 horas, es decir, 11 días completos.

Aunque logró su objetivo, los efectos de la privación del sueño en su cuerpo y mente fueron evidentes. Desde alucinaciones hasta problemas de coordinación motora, el caso de Randy Gardner se convirtió en un testimonio de los límites del cuerpo humano y la esencialidad del sueño.

Otros casos notables de privación del sueño

Aunque Randy Gardner es quizás el caso más famoso, no es el único. A lo largo de los años, ha habido otros intentos, tanto formales como informales, de desafiar las barreras del sueño.

Por ejemplo, en eventos de resistencia o en situaciones extremas de supervivencia, algunas personas han reportado estar despiertas durante días. Sin embargo, es importante destacar que muchos de estos casos no están documentados con la misma precisión que el de Gardner. Además, en muchos de estos escenarios, aunque la persona pueda estar «despierta», a menudo experimenta microsueños, que son episodios breves de sueño que duran solo unos segundos.

Estos récords, aunque impresionantes, sirven como recordatorios de la importancia vital del sueño y de los riesgos asociados con ignorar esta necesidad biológica fundamental.

Efectos de la privación del sueño

La privación del sueño no es simplemente sentirse cansado o tener ojeras al día siguiente. Las consecuencias de no obtener suficiente descanso pueden ser profundas, afectando tanto a la salud física como mental.

A medida que las horas sin sueño se acumulan, los efectos se vuelven más graves y evidentes.

El descanso es el taller de reparación de lo que hemos hecho durante el día, por eso es tan importante y no es una pérdida de tiempo, como pueden pensar algunas personas. Si durante el día gastamos mucha energía, tanto física como mental, necesitaremos una cantidad de horas determinadas de sueño.

Dra. Carla Estivill, medicina del sueño

Síntomas iniciales y su evolución

Las primeras señales de falta de sueño suelen ser sutiles pero se intensifican con el tiempo. En las primeras 24 horas sin dormir, uno puede experimentar irritabilidad, dificultad para concentrarse y una disminución en la capacidad de reacción.

A medida que pasan las horas, estos síntomas evolucionan hacia problemas de memoria, cambios de humor y decisiones impulsivas o erróneas.

Si no dormimos suficiente y esta situación se alarga en el tiempo, puede desencadenar en un burnout: ansiedad, depresión y un deterioro cognitivo a la larga.

Dra. Nuria Roure, psicóloga para trastornos del sueño

La capacidad del cuerpo para regular la temperatura también puede verse afectada, llevando a episodios de frío o calor sin razón aparente.

Deterioro físico y psicológico

A partir de las 36 horas privados de sueño, el cuerpo comienza a mostrar signos claros de deterioro.

Físicamente, se pueden presentar temblores, dolores de cabeza, visión borrosa y un sistema inmunológico debilitado, lo que aumenta la susceptibilidad a enfermedades.

Psicológicamente, la privación del sueño puede llevar a alucinaciones, paranoia y, en casos extremos, a la pérdida total de contacto con la realidad. Estos síntomas son una clara señal de que el cuerpo y la mente están llegando a sus límites.

Si durante la noche no hemos reparado todo nuestro consumo de energía, al día siguiente lo notaremos inmediatamente, sobre todo en el bienestar emocional. Estamos más pesimistas, nos sentimos más irascibles y nuestras relaciones sociales son peores.

Dra. Carla Estivill, medicina del sueño

Impacto en las habilidades motoras y cognitivas

La falta de sueño no solo afecta cómo nos sentimos, sino también cómo actuamos y pensamos.

Las habilidades motoras, como caminar o conducir, se ven gravemente afectadas, aumentando el riesgo de accidentes. Cognitivamente, la capacidad de tomar decisiones, resolver problemas y aprender nueva información se ve comprometida. Estos efectos son particularmente preocupantes en situaciones que requieren atención constante y precisión, como conducir un vehículo o operar maquinaria pesada.

Una de las consecuencias más graves que hay cuando vamos privados de sueño es que nos puede dar somnolencia o provocarnos lentitud a la hora de reaccionar, causando accidentes laborales, pero también accidentes de tráfico. Por ejemplo, en Estados Unidos han demostrado que cada hora muere alguien en un accidente de tráfico a causa de la fatiga y de la somnolencia.

Dra. Nuria Roure, psicóloga para trastornos del sueño

La privación del sueño es un desafío serio para el cuerpo y la mente, sobre todo si alcanza las 72 horas, y entender sus efectos es esencial para reconocer la importancia de un buen descanso y tomar medidas para garantizarlo.

Consecuencias severas de no dormir

Mientras que la privación del sueño a corto plazo puede resultar en síntomas temporales y reversibles, la falta crónica de sueño puede tener consecuencias más graves y duraderas. Estas no solo afectan la calidad de vida de una persona, sino que también pueden tener implicaciones serias para su salud a largo plazo.

Problemas de salud a corto y largo plazo

La falta de sueño no solo te hace sentir cansado. Puede tener efectos adversos en casi todos los sistemas del cuerpo.

A corto plazo, puede llevar a problemas como la hipertensión, el aumento del ritmo cardíaco y el desequilibrio hormonal. A largo plazo, la privación crónica del sueño se ha asociado con enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad y hasta una reducción en la esperanza de vida.

Además, la falta de sueño puede afectar el sistema inmunológico, haciendo que el cuerpo sea más susceptible a infecciones.

El síndrome de Morvan: Un caso raro de insomnio

El síndrome de Morvan es una enfermedad neurológica rara caracterizada por insomnio severo, espasmos musculares, alucinaciones y otros síntomas neuropsiquiátricos.

Aunque es poco común, este síndrome destaca la relación intrínseca entre el sueño y la función neurológica. Las personas con este síndrome experimentan una privación extrema del sueño, lo que lleva a síntomas que pueden ser debilitantes.

Relación entre la falta de sueño y enfermedades neurodegenerativas

La investigación ha mostrado una conexión entre la falta crónica de sueño y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

Durante el sueño, el cerebro pasa por un proceso de «limpieza», eliminando proteínas dañinas y desechos. Sin un sueño adecuado, estas sustancias pueden acumularse, potencialmente contribuyendo al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.

Aunque la investigación aún está en curso, estos hallazgos subrayan la importancia del sueño para la salud cerebral a largo plazo.

¿Puede la falta de sueño ser mortal?

La pregunta de si la falta de sueño puede ser mortal ha intrigado a científicos, médicos y curiosos por igual. Si bien es evidente que el sueño es esencial para la salud y el bienestar, ¿puede su ausencia llevar a la muerte?

Aunque la respuesta no es sencilla, hay evidencia que sugiere que la privación extrema del sueño puede tener consecuencias fatales.

Insomnio familiar fatal: Un trastorno preocupante

El insomnio familiar fatal (IFF) es una enfermedad genética rara que resulta en insomnio progresivo y severo, acompañado de una serie de síntomas neurológicos y motores. A medida que avanza la enfermedad, las personas afectadas experimentan una privación total del sueño, lo que eventualmente lleva a la muerte en un período de meses a años.

Aunque el IFF es extremadamente raro, destaca el papel vital del sueño en la supervivencia humana.

Fallo multiorgánico y la relación con la privación del sueño

Si bien el IFF es un ejemplo directo de cómo la falta de sueño puede ser mortal, hay otras formas indirectas en las que la privación del sueño puede contribuir a la muerte. La falta crónica de sueño puede llevar a una serie de problemas de salud que, en conjunto, pueden resultar en un fallo multiorgánico.

Por ejemplo, la hipertensión, las enfermedades cardíacas y la diabetes, todas asociadas con la falta de sueño, pueden contribuir a un deterioro general de la salud y, en casos extremos, a la muerte.

La complejidad de determinar la mortalidad directa

A pesar de los riesgos asociados con la falta de sueño, es difícil determinar si alguien puede morir directamente debido a la privación del sueño.

En muchos casos documentados de privación extrema del sueño, como el de Randy Gardner, aunque hubo efectos adversos significativos, no hubo un riesgo inminente de muerte. Sin embargo, es importante considerar que la mayoría de estos casos fueron supervisados médicamente y no reflejan lo que podría suceder en situaciones sin intervención.

En resumen, aunque la falta de sueño en sí misma puede no ser directamente mortal en la mayoría de los casos, sus efectos acumulativos en la salud pueden llevar a condiciones que aumentan el riesgo de muerte.

Estrategias para mejorar la calidad del sueño

Dormir bien no es solo una cuestión de cantidad, sino también de calidad.

Aunque la privación del sueño puede tener consecuencias graves, la buena noticia es que hay múltiples estrategias y hábitos que podemos adoptar para mejorar nuestro descanso nocturno. Estas tácticas no solo nos ayudan a conciliar el sueño más rápidamente, sino que también aseguran que el sueño que obtenemos es profundo y reparador.

Hay que empezar llevando una vida saludable. Si vivimos bien nuestro día, dormiremos bien nuestra noche, porque día y noche no se pueden separar.

Dra. Nuria Roure, psicóloga para trastornos del sueño

Técnicas y hábitos para conciliar el sueño

  1. Rutina consistente: Establecer un horario regular para acostarse y despertarse, incluso los fines de semana, puede ayudar a regular nuestro reloj biológico.
  2. Ambiente relajante: Crear un entorno propicio para dormir, como una habitación oscura, tranquila y fresca, puede hacer maravillas.
  3. Desconexión: Evitar pantallas (teléfonos, computadoras, televisores) al menos una hora antes de acostarse reduce la exposición a la luz azul, que puede interferir con la producción de melatonina, la hormona del sueño.
  4. Relajación: Técnicas como la meditación, la lectura o escuchar música suave pueden ayudar a relajarse antes de dormir.

La importancia de un ambiente adecuado para dormir

El entorno en el que dormimos juega un papel crucial en la calidad de nuestro sueño. Algunos factores a considerar incluyen:

  1. Colchón y almohada: Invertir en un buen colchón y almohada que se adapten a nuestras necesidades puede hacer una gran diferencia.
  2. Ruido: Un ambiente silencioso es esencial. Si esto no es posible, los tapones para los oídos o las máquinas de ruido blanco pueden ser útiles.
  3. Luz: La oscuridad promueve un sueño más profundo. Las cortinas opacas o las máscaras para dormir pueden ayudar a bloquear la luz no deseada.
  4. Temperatura: Una habitación fresca, generalmente alrededor de 18-20°C, es ideal para dormir.

Alimentos y bebidas que favorecen el descanso

Lo que comemos y bebemos puede influir en cómo dormimos. Algunas recomendaciones incluyen:

  1. Evitar la cafeína y la nicotina: Estas sustancias son estimulantes y pueden interferir con el sueño si se consumen cerca de la hora de acostarse.
  2. Limitar las comidas pesadas por la noche: Las comidas pesadas pueden causar malestar y dificultar el sueño.
  3. Alimentos ricos en triptófano: Este aminoácido es un precursor de la melatonina. Alimentos como el pavo, las nueces y los plátanos pueden promover el sueño.
  4. Limitar los líquidos antes de acostarse: Esto puede reducir la necesidad de levantarse al baño durante la noche.

Adoptar estas estrategias y hábitos puede marcar una gran diferencia en la calidad y cantidad de nuestro sueño, lo que a su vez puede tener un impacto positivo en nuestra salud y bienestar general.

Como hemos explorado a lo largo de este artículo, dormir no solo es esencial para la función diaria, sino que la privación prolongada del sueño puede tener consecuencias graves y, en algunos casos, fatales. Desde los récords históricos de privación del sueño hasta las técnicas para mejorar la calidad del descanso, es evidente que el sueño juega un papel intrínseco en nuestra salud física, mental y emocional.

Ya sea que estemos buscando mejorar nuestra concentración, reducir el riesgo de enfermedades crónicas o simplemente sentirnos mejor día a día, el sueño es la clave. En un mundo donde el «tiempo es oro», es vital recordar que el descanso también es invaluable.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Cuánto tiempo podemos aguantar sin dormir?

Aunque depende de la persona y de las condiciones, generalmente se considera que después de 72 horas (tres días) sin dormir, comenzamos a experimentar efectos adversos significativos en nuestra salud. Estos efectos pueden ir desde problemas cognitivos hasta problemas físicos graves.

¿Cuánto es lo máximo que ha sobrevivido una persona sin dormir?

Aunque es difícil determinar un límite exacto, el récord registrado más largo de privación del sueño es de 264 horas, equivalente a 11 días. Este récord fue establecido por Randy Gardner en 1965.

Sin embargo, es crucial entender que la falta prolongada de sueño puede tener serias repercusiones en la salud física y mental.

¿Cuántas horas sin dormir pueden causar la muerte?

No hay un número exacto de horas sin dormir que pueda causar la muerte. Sin embargo, se ha sugerido que pasadas las 72 horas de privación del sueño, el cuerpo puede comenzar a experimentar graves problemas de salud que, si se prolongan, podrían ser potencialmente mortales.

Es esencial recordar que el sueño es vital para la recuperación y el funcionamiento adecuado del cuerpo.

Dra. Carla Estivill
Dra. Carla Estivill
Directora de la Fundación del Sueño Estivill y Dra. en Ciencias Químicas y Fitoterapia. Revisora de contenidos sobre descanso y calidad del sueño y asesora en Encuentra Colchón. Autora del libro El Método Tokei y divulgadora científica en congresos sobre sueño.

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